lunes, 23 de junio de 2014

REFORMAS ESTRUCTURALES: “No son magia


....Son procesos profundos de transformación, del cambio estructural a las bases de la economía”. Fue la frase con la que comenzó un discurso el Secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray.

Quienes nos dedicamos al ámbito de la economía, y particularmente a la macroeconomía, entendemos que las políticas o reformas que replantean el desarrollo económico de una nación, sabemos que las decisiones que hoy se pongan en práctica generarán resultados de manera mediata y paulatina a mediano y largo plazo. 

La situación, es que, la gran mayoría de mexicanos no son versados en ámbitos económicos, y justificadamente para ellos, el único indicador de mejoría económica es aquella que repercute directamente en el bolsillo del ciudadano. O bien, en el corto plazo tienen la percepción que la situación y confianza en la situación económica que les rodea está mejorando. 

Es un punto importante mencionar, que la mayor parte de la ciudadanía no está del todo  interesada en las decisiones político-económicas realizadas por terceros que beneficien a sus hijos o nietos, y que quizá ellos nunca alcancen a ver. Los ciudadanos se interesan por el beneficio inmediato que ellos perciban y les beneficie, y que tras su gozo y acumulación de riqueza y satisfactores,  a su vez sean capaces de heredarlo de primera mano a sus hijos y demás descendencia. 

Sin embargo, los anuncios televisados con propaganda del Gobierno parecen ir a contrario sensu del discurso del Secretario. De esta forma,  ‘mal-informa’ y se abusa de los ciudadanos, usando mucha mercadotecnia, ‘que las reformas estructurales, les beneficiarán’, pero en ningún lado se dice que, de obtenerse algún beneficio, esta generación de mexicanos, quizá nunca vea mejoría de su calidad de vida, y que será en las generaciones venideras que algunos mexicanos perciban algún síntoma de bienestar.

Lo cierto es, que los cambios generan molestia, y más aún cuando los beneficios no son palpables de manera inmediata. Habrá que explicar a la nación, que las reformas estructurales son necesarias ejercerlas ahora para sentar las bases de un crecimiento a futuro, que no necesariamente beneficiarán a todos por igual, pero que con seguridad traerá grandes sacrificios a los mexicanos de esta generación. Obviamente este discurso franco y simple difícilmente convencerá a la ciudadanía.  

¿Que si las reformas estructurales serán positivas?, todo parece indicar que sí, pero en el largo plazo. No necesariamente son la panacea, como se les ha querido presentar, que motive un crecimiento integral para la economía del país. 

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